QUÉ ES JUGAR Y PARA QUÉ JUGAMOS
Jugar es un profundo proceso biológico espontáneo, placentero que nos llena de energía y revitaliza. Permite volcarnos emocionalmente al máximo y apasionarnos, enfurecernos, entristecernos, desanimarnos o motivarnos. Este proceso hace flexible a nuestro cerebro y permite que nos adaptemos e integremos las habilidades necesarias que aseguran la supervivencia.

Todas las especies juegan y ese juego siempre encierra un propósito, aprender de manera acelerada habilidades que aseguran la supervivencia. Los animales no pueden permitirse el lujo de perder el tiempo con conductas inútiles. Los animales que juegan mucho aprenden a moverse y adaptarse al mundo rápidamente. Estudios realizados sobre especies de animales, se ha visto que los animales que más jugaban dentro de una camada eran los que más y mejor sobrevivían.
Cuando jugamos nos llenamos de optimismo, desaparece el miedo a morir, el miedo al error y nos abre neurológicamente a la posibilidad de aprender nuevas habilidades y competencias de manera más rápida, sin sentirnos presionados por el miedo a morir.
Beneficios de aprender habilidades conductuales jugando:
- Aumenta la inteligencia
- Acelera el aprendizaje
- Aumenta y mantiene la motivación sobre las tareas
- Nos ayuda a aprender de nuestra experiencia
- Reduce y elimina el miedo al error
- Permite la incorporación acelerada de competencias conductuales (soft Skills)
- Ayuda a expresar y exteriorizar emociones
- Mejora y amplía nuestra capacidad de comunicación
- Desarrolla la psicomotricidad y dominio del cuerpo
- Fomenta la autonomía
- Nos motiva porque es divertido
- Estimula la curiosidad, que es la base del aprendizaje
- Mejora las relaciones sociales al hacerlo en grupo
En la naturaleza es algo que nos ha posibilitado sobrevivir y adaptarnos a entornos cambiantes. Los animales que tienen mayor cerebro en proporción al cuerpo son las que más juegan. ¿Cómo es nuestro cerebro comparado con nuestro cuerpo? De hecho somos los humanos la especie que más juega y que más importancia da al juego desde que nace hasta que muere. ¿Será por el tamaño de nuestro cerebro?. Solo tenemos que pensar la importancia que tienen los deportes y como pueden ser cohesionadores de países enteros. Y como el mismo estado de ánimo de una nación mejora o empeora en función de los resultados obtenidos por su selección de futbol o baloncesto en un mundial.
Jugar contiene una paradoja, es una actividad aparentemente improductiva pero que nos vuelve mucho más productivos. Jugar y los juegos nos aportan la estimulación que necesita nuestro cerebro para crecer y aprender más rápido.
¿Te imaginas una vida sin juegos olímpicos o sin finales de fútbol o baloncesto?
Algo que conecta y moviliza a millones de personas obligatoriamente tiene que ser importante.
¿Jugamos?


